Durante el mes de septiembre, dedicado a la concienciación sobre la prevención del suicidio, es crucial abordar un tema a menudo descuidado: el riesgo de suicidio entre los adultos con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Se estima que aproximadamente el 11% de los suicidios a nivel mundial ocurren en esta población.
Según el Dr. Matheus Trilico, neurólogo de referencia en autismo adulto en Brasil, esta estadística resalta la urgencia de abordar los factores que contribuyen a este riesgo elevado e implementar medidas preventivas para evitar tales tragedias.

Investigaciones indican que los adultos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) presentan tasas significativamente más altas de ideación suicida e intentos de suicidio en comparación con la población general.
“El aislamiento social, la dificultad para interpretar señales sociales y emocionales, y la alta prevalencia de comorbilidades psiquiátricas como la depresión y la ansiedad son factores críticos que deben abordarse. Cuanto antes ayudemos en estos puntos, menores serán los riesgos de suicidio. Además, un fenómeno común en el autismo en adultos, conocido como ‘camuflaje social’, donde los individuos autistas intentan ocultar sus características para adaptarse a las normas sociales, puede llevar a un aumento del estrés y la fatiga mental. Los costos emocionales y psicológicos de camuflar el autismo son significativos y pueden impactar negativamente en la salud mental”, afirma el Dr. Matheus Trilico, neurólogo de referencia en autismo adulto en Brasil.
La Importancia de la Aceptación y el Apoyo
La aceptación social y el apoyo adecuado son fundamentales para reducir el riesgo de suicidio entre los adultos autistas. Para el Dr. Matheus Trilico, la experiencia de aceptación puede mejorar significativamente la salud mental de los adultos autistas, mientras que la falta de comprensión y apoyo puede tener efectos devastadores. El neurólogo enfatiza además la importancia de escuchar y valorar las voces de los propios autistas en la formulación de estrategias de apoyo, incluidas las políticas públicas.
Para abordar esta cuestión crítica, es esencial desarrollar intervenciones personalizadas que consideren las experiencias y necesidades únicas de los adultos autistas.
El Dr. Trilico también subraya que esta es una parte de la población neurodivergente a menudo desatendida y sugiere la implementación de programas que enfaticen la construcción de redes de apoyo y el desarrollo de habilidades sociales. Además, el neurólogo destaca la importancia de la formación de profesionales de la salud para reconocer y responder adecuadamente a los signos de riesgo en individuos autistas.
“El suicidio no es una tontería. Necesitamos entender que es una realidad lamentable y evitar que se pierdan vidas”, refuerza el médico. El mes de septiembre nos ofrece una oportunidad vital para aumentar la concienciación sobre el riesgo de suicidio entre los adultos con TEA y promover una discusión más amplia sobre cómo apoyar de manera efectiva a esta población. Al reconocer los desafíos únicos que enfrentan e implementar estrategias de apoyo basadas en evidencia, podemos trabajar para reducir el riesgo de suicidio y promover una mejor calidad de vida para los adultos autistas”, concluye el Dr. Matheus.
Más artículos sobre TEA y TDAH en adultos pueden verse en el portal del neurólogo: https://blog.matheustriliconeurologia.com.br/